Este grande de la poesía nacional para el mundo, nació en Buenos Aires el 17 de agosto de 1891. Si bien se crió en nuestra Ciudad, al formar parte de una familia de posición acomodada, su vida también transcurría en Europa.
Octavio José Oliverio fue el menor de cinco hermanos, aprovechó los permanentes viajes al “Viejo Continente”, como para informarse acerca de los movimientos artísticos y literarios de aquellos tiempos, como por ejemplo: el Cubismo de Picasso, el Dadaísmo de Tristán Tzara, y el Futurismo de Marinetti…
En 1911 en colaboración con René Zapata Quesada funda la publicación literaria “Comoedia”.
Algunos años después, en 1919, conjuntamente con Ricardo Güiraldes y Eva Méndez, inaugura la Editorial “Proa”. Decide incorporarse al Grupo Literario “Florida”.
En 1926, en otro de sus periplos por el mundo, asume la representación de un conjunto obras emblemáticas de producción argentina, como: el Martín Fierro, Proa, Valoraciones, Noticias Literarias, e Inicial… ¿El objetivo? La posibilidad de establecer puentes con los movimientos artísticos innovadores de habla hispana.
Tal vez por mandato familiar se graduó como abogado, nunca ejerció…Su real y auténtica vocación fue la literatura, a la que se entregó con pasión a lo largo de toda su existencia.
En 1922 edita “Veinte Poemas Para Ser Leídos en el Tranvía”, su primer poemario, en el que incluye además ilustraciones propias.
El camino de Girondo, se puede decir, que estuvo enfocado en la necesidad de romper con la impronta tradicional vigente a la hora de escribir poesía.
Creativo, moderno e intenso, innovador desde el lenguaje, a través de la elaboración de metáforas combinadas con ironía y buen humor.
En 1943 se casó con la escritora Norah Lange, su compañera por varios años.
En 1959 junto a Enrique Molina traduce “Una Temporada en el Infierno” de Arthur Rimbaud.
En la década del 50 se dedicó a la pintura, estilo surrealista.
Entre otras obras de su autoría para leer y releer, se destacan: “Calcomanías”, “Espantapájaros”, “Plenilunio”, “Persuasión de los Días”, “Campo Nuestro”, “En la Masmédula”, “Topatumba”.
Sus textos poéticos fueron traducidos a varios idiomas, y algunos formaron parte de realizaciones cinematográficas, como “El lado oscuro del corazón”, de Eliseo Subiela.
En 1961 padeció un accidente de tránsito, que le significó la invalidez. Girondo falleció el 24 de enero de 1967 en Buenos Aires, a los 76 años, sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta.
Oliverio Girondo fue homenajeado en reiteradas oportunidades, entre otros eventos, llevados a cabo a su memoria, sobresalen: los encuentros desarrollados en la Biblioteca Nacional, en el Museo Xul Solar, en el Malba y la Fundación Costantini, en la 36º Feria del Libro de Buenos Aires, y con motivo de cumplirse 120 años de su nacimiento, con la organización del Ministerio de Cultura Porteño, etc.