Un grande en la vida y en el espectáculo, que más allá de cualquier tipo de adversidad, nunca bajo los brazos, y no se detuvo hasta poder conquistar sus sueños.
El querido ídolo popular nació en la localidad tucumana de Lules, el 28 de febrero de 1941, pero fue inscripto en el Registro Civil local el 8 de marzo…
Dueño de una exitosa, diversa y prolongada carrera, cabe señalar que filmó más de treinta y tres películas. Entre otras, cómo no recordar: “Mi primera novia”, “Los muchachos de mi barrio”, “La sonrisa de mamá”, “Qué linda es mi familia” y “El tío disparate”, etc.
Desde su actividad como cantante, que continua con todo suceso en la actualidad, se puede decir que vendió más de veintiocho millones de discos. ¿Algunos de sus hits inolvidables? “Sabor a nada”, “La Felicidad”, “Despeinada”, “Un muchacho como yo”…
Fue un activo protagonista del emblemático “Club del Clan” en la década del 60. Carismático, familiero, emprendedor, buena gente, solidario…Coherente con su manera de pensar, compartió el eje de su filosofía de vida: “L historia es de los que hacen”…Más claro…
A partir de su impresionante trayectoria, Ramón pudo conocer y dialogar de igual a igual con referentes culturales del nivel de Charles Aznavour, Plácido Domingo, o Frank Sinatra…
Como se recordará, también incursionó en política, desde el justicialismo. Entre 1991/1995 fue elegido Gobernador de Tucumán y de 1998 a 2001 se desempeñó como senador por su provincia natal.
A la hora de formar una familia, eligió a la actriz Evangelina Salazar, quien se convirtió en su compañera para toda la vida. Con ella tuvo seis hijos: Martín, Julieta, Sebastián, Emanuel, Luis y Rosario. En su mayoría vinculados a la música, a las producciones artísticas para televisión, y a la actuación, etc.
Con sus canciones sencillas pero a la vez profundas, alegres, pegadizas para bailar, en todo momento, animadas desde su innata simpatía personal, y el ejercicio de la solidaridad…Llegó al corazón del público local e internacional.
Acerca de su actitud solidaria, cómo no mencionar la colaboración desinteresada ofrecida para la recuperación del genial Charly García, otro artista esencial de la música argentina.
Y “Palito” sigue adelante, como si los ochenta años, fuera apenas un dato del DNI, a partir de una vitalidad contagiosa y de objetivos concretos….Acaba de grabar junto con su hija Rosario el clásico “Algo tonto”…Un cover absolutamente logrado, se trata de un corte de difusión que integra “Swing”, su más reciente trabajo discográfico.
Ramón Bautista Ortega constituye un ejemplo, una especie de espejo a dónde mirarnos…Sobre todo en estos tiempos…
Porque más allá del artista, fundamentalmente, es un ser humano que decidió atravesar la inercia, y los presuntos condicionamientos de la existencia misma. Y allí se encuentra la clave: hacer, aprender, caerse y volver a levantarse todas las veces que sean necesarias.
No se olviden que Palito, en los inicios y como para colaborar con sus familiares, vendió café o periódicos, y lustró zapatos…
A propósito…fíjense…este detalle, mientras lustraba… ¡cantaba!
¡Felicidades!