La institución educativa ubicada en Marcelo T. de Alvear al 700 fue evacuada ante una alarma por posible escape de gas. Alberto Crescenti, titular del SAME, aseguró que los menores no presentan síntomas de intoxicación.
En un episodio que generó alarma y rápida movilización, un jardín de infantes situado en la calle Marcelo T. de Alvear al 700, en el barrio de Retiro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, fue evacuado este miércoles por la mañana debido a una fuga de monóxido de carbono. La situación provocó la intervención inmediata del Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME), la Comisaría Vecinal 1A y los Bomberos de la Ciudad.
El incidente comenzó cuando el detector de gas de la institución emitió una alerta, lo que llevó al personal del jardín a contactar a la Policía. A su vez, la Policía informó a los Bomberos y al SAME, quienes se presentaron rápidamente en el lugar para proceder con las acciones de evacuación y asistencia necesarias.
Los efectivos procedieron al corte del suministro de gas y ventilaron el inmueble para mitigar los riesgos. Alberto Crescenti, titular del SAME, explicó que «unos 65 niños, de entre 3 y 5 años, fueron trasladados a una sala de conferencia de un hotel ubicado frente al jardín para ser asistidos». Crescenti también aseguró que los menores están «fuera de peligro».
En cuanto a los adultos presentes, Crescenti detalló que «tres mujeres mayores fueron asistidas en el lugar, y una de ellas fue trasladada al Hospital Fernández con diagnóstico de inhalación de monóxido de carbono». No obstante, aseguró que los niños no presentaban síntomas de intoxicación y que «solo una administrativa presentó cefaleas, pero está fuera de peligro».
La evacuación y el posterior traslado de los niños generaron una rápida respuesta de los servicios de emergencia y una considerable preocupación entre los padres. Sin embargo, Crescenti tranquilizó a las familias afirmando que «los chicos están perfectos» y que «los padres pueden estar tranquilos».
El operativo de emergencia continuó en la zona con el objetivo de resguardar a los niños del frío mientras se aseguraba el inmueble. En paralelo, se dispuso un corte total de tránsito en el área afectada para facilitar las labores de los equipos de emergencia y garantizar la seguridad de todos los presentes.
El episodio de la fuga de monóxido de carbono en el jardín de infantes porteño demostró la eficacia y rapidez de los protocolos de emergencia en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La pronta intervención de las autoridades y los servicios de emergencia fue crucial para evitar mayores consecuencias y garantizar la seguridad de los niños y el personal del jardín. La situación, aunque alarmante, fue controlada con éxito, dejando una enseñanza sobre la importancia de la preparación y respuesta ante emergencias en instituciones educativas.