Con el inicio de noviembre, Buenos Aires se viste de color con la tradicional floración de jacarandás, un espectáculo visual que transforma calles y parques. A fin de mes, las tipas agregarán su toque amarillo, completando el paisaje.
Los barrios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se llenan de color en noviembre, cuando la floración de jacarandás invade las calles y los parques con sus característicos tonos azulados y violetas. Este espectáculo anual, que cada vez atrae a más personas, tanto residentes como turistas, simboliza la llegada de la primavera. La primera mitad del mes está marcada por el despliegue de flores del jacarandá, y hacia finales de noviembre, las tipas porteñas se sumarán al paisaje con su distintivo amarillo.
Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público e Higiene Urbana, destacó la importancia del arbolado urbano en Buenos Aires: «Los árboles son uno de los tesoros más ricos que tienen las ciudades. En el caso de Buenos Aires, el arbolado público urbano forma parte del patrimonio natural y cultural. Para nosotros, cuidarlo y preservarlo es una política de Estado». En esta línea, explicó que el gobierno de la Ciudad avanza con un plan de arbolado que incluye la plantación de numerosos ejemplares, especialmente jacarandás, como parte de una iniciativa de preservación y expansión de áreas verdes.
La Ciudad de Buenos Aires cuenta actualmente con 18.922 jacarandás, distribuidos entre veredas y parques. Los barrios donde se aprecia mayor cantidad de estos árboles son Belgrano, Palermo y Recoleta, con avenidas icónicas como Cabildo, Del Libertador, y Corrientes que se destacan por sus corredores violetas. En el marco del Plan de Arbolado, se proyecta sumar 3.704 jacarandás a lo largo de 2024, concentrándose en las comunas 9, 12, 4 y 10, que recibirán cientos de ejemplares adicionales. La comuna 1, que abarca parte del centro porteño, tendrá el 31% del total de árboles nuevos, con una significativa presencia de jacarandás.
A su vez, las tipas, conocidas científicamente como *Tipuana tipu*, ocupan un lugar importante en el arbolado de la Ciudad, siendo la séptima especie más frecuente. Con un total de 14.847 ejemplares en Buenos Aires, estos árboles ofrecen una particular exhibición de flores amarillas hacia fines de noviembre. Las avenidas Elcano, Dorrego y Figueroa Alcorta son algunos de los puntos de la ciudad donde se puede disfrutar mejor de los coloridos corredores de tipas. Pedro Goyena, en el barrio de Caballito, alberga una de las mayores concentraciones, con 132 ejemplares a lo largo de 18 cuadras.
El origen de ambas especies en Buenos Aires se remonta al reconocido paisajista Carlos Thays, quien introdujo tanto el jacarandá como la tipa a fines del siglo XIX, con el objetivo de embellecer y diversificar el arbolado urbano. Aunque ninguna de las dos especies es autóctona de la región, se han adaptado perfectamente al clima porteño, convirtiéndose en un símbolo visual de la ciudad. La floración de las tipas, aunque breve, suele extenderse por tres semanas y es precedida por un fenómeno conocido como “el llanto de las tipas”. Este fenómeno se debe a la actividad de la chicharrita de la espuma, un insecto que vive en el follaje de estos árboles y genera pequeñas gotas al excretar la savia que consume. Este proceso no presenta riesgos de toxicidad y añade un encanto particular a la experiencia de los visitantes.
El plan de arbolado de la Ciudad para 2024 contempla la plantación de 18.074 árboles, una iniciativa impulsada por el Ministerio de Espacio Público y la Subsecretaría de Gestión Comunal para compensar las pérdidas de arbolado ocurridas tras el temporal de diciembre de 2023. Del total de árboles a plantar, 15.000 corresponden al Plan Maestro de Arbolado, mientras que los restantes 3.074 fueron incluidos para mitigar el impacto del temporal.
En este proceso de reforestación, las autoridades procuran mantener la diversidad biológica y paisajística de cada zona, respetando el diseño original de los espacios verdes y las especies predominantes en cada sector. Junto con los jacarandás y las tipas, se están plantando otras especies como fresno dorado, lapacho rosado, liquidámbar y ciruelo de flor, entre otras. La iniciativa también ha permitido incorporar nuevas planteras y completar aquellas que se encontraban vacías, distribuyendo más de 7.500 planteras en toda la Ciudad y 4.443 ejemplares adicionales en parques y plazas.
La plantación de árboles se inició en mayo, con un enfoque en la recuperación de espacios verdes en todas las comunas porteñas, y continúa tanto en parques como en planteras ubicadas en calles y veredas. Este despliegue de arbolado urbano contribuye a la sustentabilidad de la ciudad, brindando sombra, oxígeno y un hábitat para la fauna local, además de un atractivo visual que representa una de las postales más queridas por los vecinos y turistas.