La remodelación del Puente Labruna busca optimizar la conectividad entre el centro porteño y la Costanera, incluyendo mejoras en la infraestructura vial y peatonal.
A partir del próximo 6 de enero, el emblemático Puente Labruna comenzará un proceso de renovación integral con el objetivo de transformar la movilidad en una de las zonas más transitadas del territorio porteño. El proyecto incluirá la construcción de nuevos carriles para automóviles y bicicletas, la ampliación de pasos peatonales, calles colectoras y la implementación de cruces más seguros. Estas obras pretenden eliminar las barreras urbanas que representan las avenidas Lugones y Cantilo, así como las vías del Ferrocarril Mitre.
Según informaron fuentes oficiales, esta renovación beneficiará directamente a más de 350 mil personas que transitan por la zona cada día, al facilitar un acceso más fluido y ordenado hacia la costa de la Ciudad. Además, la iniciativa busca jerarquizar los espacios de circulación, promoviendo una movilidad más sustentable y segura.
Para llevar adelante los trabajos, desde el 6 de enero estará cerrada la bajada del puente hacia la avenida Lugones. En este contexto, se implementarán desvíos que incluirán las avenidas Udaondo, Presidente Figueroa Alcorta, Juramento, Castañeda y La Pampa, además del acceso a la Autopista Illia.
En tanto, las líneas de colectivos que recorren la zona mantendrán sus paradas habituales, aunque se modificarán temporalmente algunos de sus recorridos para adaptarse a las restricciones.
La renovación del Puente Labruna no solo mejorará el tránsito vehicular, sino que también fomentará el uso de medios de transporte alternativos, como bicicletas, al incorporar carriles exclusivos que conectarán de manera directa con la Costanera. Asimismo, la ampliación de los pasos peatonales responde a una creciente demanda de espacios más seguros y accesibles para los peatones.
Estas mejoras, además de contribuir al desarrollo urbano, buscan integrar de manera más eficiente la zona central de la Ciudad con la Costanera, potenciando su uso recreativo y turístico.
El Puente Labruna, que ha sido testigo de décadas de crecimiento urbano, se transformará en un símbolo de conectividad moderna. Este proyecto se alinea con los esfuerzos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por mejorar la calidad de vida de sus habitantes, priorizando la movilidad sustentable y la seguridad vial.
Se espera que la finalización de las obras, cuya fecha aún no ha sido anunciada, marque un antes y un después en la forma en que los porteños y visitantes se conectan con uno de los espacios más icónicos de la Ciudad.