La Policía de la Ciudad desactivó una pelea entre reclusos en la Alcaidía 10 bis de Versalles. El incidente puso a prueba los protocolos de seguridad, que fueron aplicados con éxito.
Un violento enfrentamiento entre internos en la Alcaidía 10 bis, ubicada en el barrio porteño de Versalles, generó alarma este sábado por la noche. La Policía de la Ciudad desplegó un operativo inmediato para controlar la situación y evitar una posible fuga, en un contexto donde las autoridades han intensificado los controles tras incidentes similares en otras dependencias. El secretario de Seguridad porteña, Ezequiel Daglio, y la subjefa de la fuerza, Carla Mangiameli, supervisaron las acciones en el lugar.
El incidente comenzó alrededor de las 23:15, en la celda 14 de la alcaidía ubicada en la calle Manuel Porcel de Peralta al 700. La disputa, que involucró a dos grupos de detenidos, tres reclusos contra otros diez, se originó por conflictos de convivencia, según informaron fuentes policiales. La tensión creció rápidamente, lo que obligó a los uniformados a activar el protocolo antifugas.
En este sentido, diferentes unidades de contención llegaron a la escena minutos antes de la medianoche. Entre ellas se destacaron la División Unidad Táctica de Intervención de Alcaidías (DUTIA) y la Unidad de Despliegue de Intervenciones Rápidas (DIR). A su vez, se reforzó la seguridad en las inmediaciones para prevenir posibles intentos de escape.
Daglio y Mangiameli arribaron al lugar junto con el director autónomo de Alcaidías, Germán Goris. Bajo su supervisión, el operativo concluyó sin heridos y con la tranquilidad restablecida dentro del recinto. «El protocolo se activó rápido y los policías llegaron muy rápido, por lo que se controló enseguida la situación», destacó un vocero policial.
Posteriormente, los 13 detenidos implicados en la pelea fueron trasladados durante la madrugada del domingo a otras alcaidías para evitar nuevos enfrentamientos y garantizar la seguridad en la dependencia. La medida busca también descomprimir el ambiente dentro de la Alcaidía 10 bis.
Este episodio ocurre tras una serie de fugas en dependencias de la Policía de la Ciudad que generaron cambios en la cúpula de la fuerza y un aumento en las medidas de seguridad. En diciembre pasado, 17 reclusos escaparon de la Alcaidía 9, ubicada en Liniers, a través de un agujero en una pared de ladrillo hueco. Este incidente fue precedido por otras dos huidas en noviembre, cuando 11 presos escaparon por los techos de la Alcaidía 4 bis en Barracas, y un narcotraficante dominicano logró huir del Centro de Contraventores en Pompeya.
A raíz de estas situaciones, el ministro de Seguridad porteño, Waldo Wolff, ordenó el reemplazo del jefe y subjefe de la Policía de la Ciudad, Pablo Kisch y Horacio Azzolina, respectivamente. Asimismo, también fueron desplazados Sebastián Vela, responsable civil del ministerio, y Martín Ochoa, exdirector de Alcaidías. Estos cambios buscaron garantizar una mayor eficiencia en la gestión de las dependencias.
Por su parte, el Fiscal General de la Ciudad, Juan Bautista Mahiques, impulsó una investigación integral en la fuerza porteña para determinar responsabilidades en los incidentes. La fiscal Lorena San Marco, quien está a cargo de la causa, imputó a cinco efectivos bajo el artículo 281 del Código Penal, que prevé penas de hasta cuatro años de prisión para quienes faciliten la fuga de detenidos.
El operativo en Versalles dejó en evidencia la eficacia de los nuevos protocolos implementados tras los cambios en la Policía de la Ciudad. Además, reflejó la importancia de una presencia activa de las autoridades en los momentos críticos. En la misma línea, los esfuerzos actuales se orientan hacia una mejora continua en la seguridad de las alcaidías porteñas, a fin de evitar nuevas crisis.