El Gobierno porteño modificó el sistema de reciclado urbano y dejó sin subsidio de transporte a más de tres mil recuperadores del Conurbano. Los fondos serán destinados a mejoras operativas, infraestructura y nuevas rutas de recolección.
En una decisión que busca transformar el esquema de reciclado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Ejecutivo local suspendió el financiamiento del traslado diario de cartoneros provenientes de la Provincia de Buenos Aires. Estos trabajadores integraban cooperativas relacionadas con el dirigente social Juan Grabois y eran trasladados cada día hacia distintos barrios porteños para cumplir tareas de recolección diferenciada.
“Desde el Gobierno de la Ciudad decidimos terminar con el financiamiento del traslado diario de cartoneros de cooperativas vinculadas a Juan Grabois que venían desde el conurbano. Estamos desarmando un sistema que, lejos de dar soluciones, se volvió parte del problema”, declaró el jefe de Gobierno, Jorge Macri.
El sistema formal de reciclado está compuesto por más de seis mil recuperadores urbanos distribuidos en doce cooperativas que recorren los barrios, recogen materiales reciclables y los clasifican en los Centros Verdes. Hasta ahora, 3100 de esos trabajadores contaban con traslado gratuito financiado con dinero público, mientras que otros tres mil empleados que realizaban idénticas tareas no accedían a esa facilidad. La medida fue interpretada por el Ejecutivo como una inequidad que debía ser corregida.
En este contexto, los fondos que antes eran utilizados para cubrir ese beneficio, calculados en aproximadamente seis mil millones de pesos anuales, serán reinvertidos en mejoras estructurales. El plan contempla obras en los Centros Verdes, fortalecimiento de rutas de recolección en zonas críticas y la optimización de la capacidad operativa del sistema de reciclado.
“Estamos construyendo un esquema transparente, justo y eficiente, donde todos los recuperadores estén bajo las mismas reglas. El esfuerzo del Estado, que es el de todos los vecinos, debe traducirse en mejoras reales para el sistema de reciclado, no en beneficios discrecionales”, aseguró Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público e Higiene Urbana.
Además de esta modificación, el Gobierno de la Ciudad implementó otras medidas que apuntan a transparentar el funcionamiento del sistema. Una de las más relevantes fue la eliminación de la intermediación en los pagos. Hasta fines de 2024, más de dos mil trabajadores cobraban sus salarios a través de sus cooperativas, que recibían los fondos y luego los distribuían. Actualmente, todos los recuperadores reciben el dinero directamente en sus cuentas del Banco Ciudad.
También se completó la bancarización total de los trabajadores del sistema. Esto permitió establecer un control más riguroso del uso de los recursos y garantizar que cada recuperador reciba el monto correspondiente a las tareas efectivamente realizadas. En paralelo, se incorporaron controles biométricos de asistencia en los Centros Verdes y predios logísticos, lo que derivó en un aumento del 45 por ciento en los descuentos por ausencias no justificadas durante el primer mes de implementación.
En la misma línea, se reforzaron las rutas de recolección en zonas donde se genera mayor volumen de residuos reciclables, con el objetivo de ampliar la cobertura y mejorar el desempeño operativo. Estas acciones responden a un modelo de gestión orientado a la eficiencia y la equidad en el uso de los fondos públicos.
En tanto, desde el Ejecutivo porteño destacaron que estas medidas forman parte de una estrategia integral que busca modernizar el sistema de reciclado, generar igualdad de condiciones laborales entre todos los actores involucrados y asegurar que los recursos beneficien de forma directa tanto a los trabajadores como a los vecinos de la Ciudad.
Al finalizar el subsidio de transporte para cooperativas específicas, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires avanza hacia un modelo de reciclado más equilibrado y transparente. Con una fuerte inversión en infraestructura, rutas operativas y control de gestión, el Gobierno porteño apuesta por un sistema que priorice la equidad y el uso eficiente de los recursos en beneficio de toda la comunidad.