4 de noviembre de 2026
DEPORTES

Jugadores del plantel de Boca tuvieron una cena íntima de parejas antes de los octavos de final

Encabezados por Leandro Paredes, los referentes del equipo compartieron una velada distendida junto a sus familias para fortalecer el espíritu de grupo y renovar la energía de cara al duelo decisivo contra Talleres.

La fase definitoria del Clausura se aproxima y el plantel de Boca Juniors decidió cerrar filas para afrontar lo que viene con la mayor fortaleza anímica posible. En la noche del miércoles, un grupo selecto de futbolistas organizó una cena íntima junto a sus respectivas parejas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con el claro objetivo de distenderse y fortalecer los vínculos humanos lejos de la presión de los entrenamientos y la competencia oficial. Este encuentro, que se desarrolló en un clima de absoluta camaradería, funcionó como una pausa necesaria antes de encarar el compromiso de los octavos de final del torneo local.

La iniciativa refleja el espíritu de unidad que busca impregnar el equipo en esta etapa crucial de la temporada. Lejos del césped de la Bombonera y de la exigencia física del predio de Ezeiza, los jugadores optaron por compartir un momento social que refuerza la cohesión interna, un factor que el cuerpo técnico y los propios protagonistas consideran fundamental para alcanzar los objetivos deportivos. La imagen del grupo unido, compartiendo una mesa en armonía, envía un mensaje potente hacia el exterior pero, fundamentalmente, consolida la confianza puertas adentro.

La confirmación de esta reunión llegó a través de las redes sociales, una ventana habitual para conocer la intimidad de los protagonistas. Fue Leandro Paredes, figura central y anfitrión emocional del grupo, quien compartió en sus historias de Instagram una fotografía donde se puede ver a todas las parejas presentes. La publicación fue acompañada sutilmente por emojis de un plato y un corazón, sintetizando el motivo del encuentro: buena comida y afecto familiar. A la cita asistieron, además del propio Paredes junto a Camila Galante, sus compañeros Kevin Zenón con Sol Amsler, Miguel Merentiel con Victoria Nolla, Lautaro Blanco con Yamila Barrios, Exequiel Zeballos con Noelia Escañuela y Lucas Blondel acompañado por la periodista Morena Beltrán.

En este sentido, la presencia de Blondel y Beltrán no pasó desapercibida, ya que el defensor también replicó una imagen suya junto a su pareja en su cuenta personal, validando la importancia que los jugadores le otorgan a compartir estos espacios con sus compañeras sentimentales. En el entorno del club de la Ribera coinciden en que este tipo de veladas son vitales para sostener la armonía del vestuario, especialmente cuando se avecinan partidos de eliminación directa donde el aspecto psicológico juega un rol determinante.

Sin embargo, esta cena no es un hecho aislado, sino que forma parte de una transformación más profunda en la dinámica diaria de Boca. Desde su regreso al club, Leandro Paredes asumió un rol de liderazgo que trasciende lo futbolístico. El mediocampista, campeón del mundo, se convirtió en el eje sobre el cual giran los nuevos hábitos del plantel, promoviendo prácticas que apuntan a la unión grupal y al profesionalismo extremo. La influencia de Paredes fue determinante para modificar rutinas y establecer nuevos códigos de convivencia que fueron bien recibidos por sus compañeros.

Una de las costumbres más significativas que instauró el volante central es la realización de un asado semanal. Inspirada en la mística de la selección nacional, esta práctica se consolidó como un ritual sagrado para el grupo. Cada miércoles, luego de las jornadas de doble turno de entrenamiento, los futbolistas se trasladan a la casa de Paredes en Buenos Aires. Allí, el propio jugador ejerce de anfitrión y asador, encargándose personalmente de preparar los cortes de carne para el resto del equipo. Este espacio, que se repite con regularidad, permite que los jugadores interactúen en un ambiente relajado, afianzando el sentido de pertenencia y la amistad más allá de la relación laboral.

Asimismo, Paredes impulsó cambios estrictos en la logística de las concentraciones. Con el objetivo de preservar la intimidad y evitar distracciones innecesarias, se estableció que durante las horas previas a los partidos el acceso al hotel quede restringido exclusivamente a los futbolistas y el cuerpo técnico. De tal modo, se eliminó la presencia de personas ajenas a la delegación, como peluqueros, vendedores de ropa o proveedores de accesorios, cuya circulación era frecuente hasta hace poco tiempo. Esta medida busca focalizar toda la atención en el compromiso deportivo, blindando al grupo de cualquier interferencia externa.

El horizonte deportivo inmediato presenta un desafío mayúsculo. Con la clasificación a la Copa Libertadores 2026 ya asegurada, el objetivo principal de la escuadra azul y oro es conquistar el título del Clausura. En esa búsqueda, la figura de Paredes, junto a la experiencia de Edinson Cavani, resulta clave para sostener la mentalidad ganadora. La comunión entre los referentes y los más jóvenes, alimentada por estas cenas y rituales compartidos, es el combustible con el que Boca espera superar a Talleres de Córdoba.

El esperado cruce de octavos de final tendrá lugar este domingo en el estadio Alberto J. Armando. El pitazo inicial está programado para las 20:00 y el encargado de impartir justicia será el árbitro Sebastián Zunino. Con el respaldo de su gente y la fortaleza de un grupo que se muestra unido dentro y fuera de la cancha, el equipo buscará dar un paso firme hacia la consagración en el torneo doméstico.

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