Con la televisión abierta sin producciones locales, figuras emblemáticas del espectáculo argentino encuentran en las tablas un espacio vital de trabajo y conexión con el público. El modelo cooperativo teatral asoma como alternativa de futuro para recuperar la ficción en la pantalla chica.
La ausencia de ficción en los canales de televisión abierta en Argentina se ha convertido en una realidad alarmante, con múltiples causas y consecuencias visibles. En un contexto donde las tiras y unitarios nacionales han sido desplazados por contenidos importados, reality shows y formatos de bajo costo, los actores y actrices más reconocidos del país encontraron un nuevo refugio profesional en el teatro porteño, que se nutre de sus nombres para sostener la cartelera comercial.
La producción de ficciones locales ha caído drásticamente. Canal 13, por ejemplo, emitió en 2024 “Buenos chicos”, con 122 episodios producidos por Polka, como su última ficción nacional. A pesar de ser uno de los últimos bastiones del género, la serie sufrió modificaciones de horario y no logró consolidarse en términos de rating, síntoma de un panorama desalentador para la industria audiovisual. La caída del encendido, la competencia de las plataformas de streaming y el auge de los realities profundizaron esta tendencia.
En este sentido, Carlos Rottemberg, uno de los productores teatrales más importantes del país, propuso una alternativa inspirada en el espíritu autogestivo de los años sesenta. Su idea remite al histórico “Clan Stivel”, un colectivo teatral televisivo que reunió a figuras como Norma Aleandro, Federico Luppi y Carlos Carella bajo la conducción de David Stivel y Emilio Alfaro, y que dejó huella con ciclos como “Cosa juzgada”. Según Rottemberg, “la falta de ficción en la televisión abierta acarrea, además de la preocupante economía individual que impacta negativamente en el conjunto de actores, un perjuicio futuro para el mundo del teatro”.
El empresario convocó a representantes del sector artístico y de la producción televisiva para proponer una reconversión del modelo de negocio: que los canales se conviertan en “teatros” y los productores, en facilitadores, mientras que “la tajada se la lleve el talento”. Con esta iniciativa, busca revivir el vínculo entre el público y los artistas a través de la pantalla, como sucedía décadas atrás, cuando el paso de la televisión al escenario era natural para muchos intérpretes.
En paralelo, el actor Pablo Echarri, protagonista de títulos emblemáticos como “Montecristo” o “Resistiré”, también advirtió sobre el peligro que enfrenta el audiovisual argentino. Como integrante de la comisión directiva de SAGAI y fundador de la productora El Árbol, Echarri denunció que el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) está “virtualmente cerrado” y que en los últimos dos años no se ha producido ninguna película. “El sector audiovisual argentino está derrumbado, y tenemos que ponernos de acuerdo para que la industria vuelva a renacer”, remarcó.
Asimismo, consideró que la llegada de las plataformas no ha logrado sustituir el efecto emocional que la televisión abierta generaba en el público, y apoyó la visión de Rottemberg: “Nada genera más vínculo del público con el artista que la ficción en la televisión de aire”.
Como respuesta a la crisis, muchos artistas han decidido volver al escenario. Federico D’Elía, recordado por su papel en “Los simuladores”, regresó al teatro junto a Diego Peretti en la obra “El jefe del jefe”, dirigida por Javier Daulte en el Paseo La Plaza. “Que no haya ficción en la televisión abierta es triste, es lamentable y es una realidad”, expresó D’Elía, y explicó que el teatro ha vuelto a ser una opción laboral ante la falta de propuestas en cine y televisión. Sin embargo, también advirtió que no todas las obras logran buenos resultados, ya que “sólo hay cuatro o cinco obras que pueden llegar a andar muy bien”.
Por su parte, Eleonora Wexler, quien recorre el interior del país con la obra “La mentira”, también destacó el cambio profundo que atraviesa el sector: “Leí sobre la propuesta de Rottemberg y no sé si es la solución, pero creo que es interesante abrir el debate y encontrar nuevas maneras de creación”. La actriz subrayó la necesidad de definir qué organismos pueden ayudar al desarrollo de una televisión con identidad nacional.
En este contexto, surgen propuestas concretas para reactivar la producción: desde el cash rebate, un sistema de devolución de inversión muy usado en Europa, hasta beneficios fiscales como la reducción del IVA o el arancel cero para importar equipos. Echarri citó el caso español como ejemplo exitoso de estas políticas.