El espacio, ubicado en la Comuna 4, fue transformado en un entorno lúdico y seguro para la infancia, con equipamiento moderno, solado temático y medidas de protección.
La Plazoleta Melchor P. de Holguín, situada sobre la Avenida General Francisco Fernández de la Cruz al 1452 en el barrio de Nueva Pompeya, recuperó su vitalidad tras una obra de renovación que priorizó la creación de un patio de juegos completamente reacondicionado. La intervención buscó ofrecer un lugar seguro, inclusivo y atractivo para los chicos de la zona, en especial para los alumnos de la Escuela Primaria N° 22, que se encuentra a pocos metros del espacio verde.
Hasta hace pocos meses, la plazoleta se encontraba deteriorada y prácticamente en desuso. Los juegos infantiles estaban rotos, las veredas mostraban un avanzado desgaste, no había mobiliario adecuado y su cercanía a las vías del tren Belgrano Sur generaba un ambiente poco amigable y con una fuerte percepción de inseguridad. En ese contexto, el lugar era frecuentado por personas en situación de calle y la comunidad barrial lo utilizaba muy poco.
La remodelación abarcó una superficie de 263 metros cuadrados, conservando las dimensiones originales pero rediseñando por completo la distribución del área de juegos. Se colocó un nuevo solado de caucho con diseño de mariposas, pensado para estimular la imaginación y favorecer el desarrollo motriz de los más chicos a través de recorridos coloridos y dinámicos.
En paralelo, se reemplazó el equipamiento antiguo por estructuras modernas y seguras, adaptadas para niñas y niños a partir de los seis años. Para reforzar la protección del espacio se incorporó un cierre perimetral que evita accesos no controlados, dando mayor tranquilidad a familias y cuidadores. En tanto, en la calle Lanza se instalaron bolardos con el objetivo de prevenir intrusiones vehiculares y delimitar de forma clara la zona peatonal.
Los primeros resultados de la intervención ya se perciben en el barrio: el área comenzó a ser utilizada nuevamente por chicos y familias, las jornadas recreativas se multiplicaron y la comunidad escolar sumó la plazoleta a su vida cotidiana como espacio de encuentro y recreación. El cambio también generó un efecto positivo en el tejido social, ya que fortaleció el sentido de pertenencia de los vecinos e impulsó un uso más constante y participativo del lugar.
La recuperación de la Plazoleta Melchor P. de Holguín representa un avance significativo para Nueva Pompeya, al devolverle a la comunidad un espacio verde renovado y pensado para la convivencia. En este sentido, el reacondicionamiento no solo mejoró la seguridad y la infraestructura, sino que también potenció el rol del espacio público como motor de integración barrial.