5 de noviembre de 2026
MEDIO AMBIENTE

Estudiantes porteños produjeron más de 25 mil litros de nutrientes hidropónicos 

Alumnos de la Escuela Técnica N° 8 “Paula Albarracín de Sarmiento”, en conjunto con el Programa Escuelas Verdes, fabricaron soluciones nutritivas para cultivos hidropónicos que abastecen a más de 130 instituciones educativas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En un trabajo que combina educación técnica, innovación y compromiso ambiental, la Escuela Técnica N° 8 “Paula Albarracín de Sarmiento” y el Programa Escuelas Verdes llevan adelante desde 2018 una iniciativa que promueve la producción sustentable en el ámbito educativo. Gracias a esta articulación, estudiantes de quinto y sexto año elaboraron más de 25 mil litros de nutrientes hidropónicos, destinados a 138 escuelas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que aplican esta tecnología para el cultivo de plantas en espacios reducidos.

El proyecto surgió con el propósito de acercar la experiencia de los sistemas hidropónicos de raíz flotante, también conocidos como hidroponías de bajo costo, a las instituciones porteñas. Esta técnica permite producir alimentos y plantas sin necesidad de tierra, utilizando materiales reciclados y con un consumo mínimo de recursos, lo que la convierte en una herramienta accesible y de gran valor pedagógico.

Los estudiantes, acompañados por sus docentes, elaboran las soluciones nutritivas mediante fórmulas químicas que reemplazan los minerales que las plantas normalmente extraen del suelo. De este modo, se logra una mezcla equilibrada que favorece el crecimiento y desarrollo de los cultivos, optimizando el rendimiento del sistema. Desde el Programa Escuelas Verdes se entregan los insumos necesarios para su producción y se promueve el intercambio de conocimientos entre las distintas instituciones participantes.

El sistema hidropónico de raíz flotante consiste en colocar las plantas sobre una estructura flotante, generalmente confeccionada con espuma o poliestireno expandido, que permite que las raíces queden suspendidas directamente en una solución rica en oxígeno y nutrientes. Esta modalidad facilita la absorción de agua y minerales, acelera el crecimiento vegetal y resulta especialmente útil para contextos urbanos donde el espacio es limitado.

Más allá de su utilidad productiva, esta técnica se transformó en un recurso educativo que impulsa el aprendizaje práctico y la conciencia ambiental. Las experiencias en las aulas no solo favorecen la comprensión de procesos científicos, sino que también generan un impacto positivo en las comunidades escolares y en las familias, ya que el método puede replicarse en los hogares, promoviendo hábitos de cultivo sustentable.

Uno de los aspectos más valiosos del proyecto es su dimensión colaborativa. Transmitir conocimientos sobre sustentabilidad mediante prácticas concretas fortalece los lazos entre estudiantes, docentes y familias. A través de estos espacios de aprendizaje activo, las escuelas fomentan valores de cooperación y responsabilidad ambiental, pilares esenciales para la construcción de un futuro más equilibrado y consciente.

El trabajo en red entre instituciones también tuvo un papel clave. Desde 2016, la Escuela Técnica N° 8 “Paula Albarracín de Sarmiento” y el Instituto La Candelaria impulsan proyectos conjuntos que incluyen la implementación de sistemas de hidroponía, acuaponía y cultivos de raíz flotante, además de la creación del biocorredor ex Olimpo.

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