5 de noviembre de 2026
CULTURA

Día mundial del origami

Una propuesta artística milenaria nacida en Japón que traspasó las fronteras del país de origen para proyectarse al mundo por su belleza, sencillez y aporte terapéutico. La técnica se transmite de generación en generación desde hace más de cuatrocientos años.

Si tomamos la definición exacta de su traducción, origami quiere decir “doblar papel”, una terminología que si bien nombra correctamente la síntesis de la tarea no define la práctica artística de las obras que realizan sus exponentes.

Otra de las formas que se nombra a esta técnica artística es “papiroflexia”, que describe al hecho artístico sin el requerimiento de tijera ni pegamento, dando lugar solamente a la habilidad de cada persona para el plegado del papel con el cual se pueden construir formar increíbles y hasta esculturas.

Con la llegada del mes de noviembre, todos los años se espera el día 11 cuando se celebra su día mundial del origami con el objetivo de profundizar el aprendizaje, como un arte de unión y amistad entre los seres humanos a nivel global. Esta tradición ancestral nipona al alcance de todos los ciudadanos del mundo se instaló en occidente y está relacionada con la manera de aplicar a una superficie plana diferentes recursos para lograr una imagen o forma con volumen y el efecto tridimensional.

La pionera en transmitir la actividad en colegios, talleres y visitas guiadas fue la escuela Museo de Origami de Zaragoza, de España. A su vez, los especialistas de este arte coinciden en señalar que la tecnología y los nuevos dispositivos junto a las redes sociales, transformaron la disciplina creando un escenario multiplicador. De pronto, internet se transformó en un gran establecimiento educativo para todos aquellos interesados en conocer de qué se trata.

A su vez, realizar esta práctica cuenta con beneficios para nuestra salud, como, por ejemplo: aumenta el poder de concentración, la autoestima, la creatividad, activa la memoria, es relajante, incrementa la paciencia, incentiva el trabajo y la constancia, desarrolla la motricidad fina. La situación de planificar y tener que seguir una serie de pasos ayuda a nuestra mente a estar más ágil en cuanto a la resolución de problemas. En el momento de la composición de la pieza de arte, en el instante que estemos doblando los papeles, la mente descansa, por lo que se podría decir que se ingresa a una especie de meditación, tan importante y necesaria para estos tiempos.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires existen numerosos lugares donde aprender, a través de la Escuela de Origami, www.origamiteca.com.ar se puede obtener mayor información sobre cursos a distancia y todas las modalidades de aprendizaje.

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