5 de noviembre de 2026
INTERÉS GENERAL

La Ciudad impulsa una reforma urbanística para preservar la identidad de los barrios porteños

El Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, presentó un proyecto para modificar el Código Urbanístico, buscando un crecimiento equilibrado y sostenible de la Ciudad. La propuesta, enviada a la Legislatura, prioriza la protección de las características propias de cada barrio y la sustentabilidad urbana.

El Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Jorge Macri, cumplió su promesa de campaña y envió este martes a la Legislatura porteña un proyecto para actualizar el Código Urbanístico de la Ciudad. «Presentamos en la Legislatura un proyecto de ley para actualizar el Código Urbanístico de Buenos Aires, una compromiso que asumí en campaña y que hoy estamos cumpliendo. Nos guía un objetivo muy claro: respetar la identidad de cada barrio. No vamos a permitir más que en las zonas residenciales se construyan edificios que no cuiden la esencia de cada manzana y vamos a promover desarrollos solo en avenidas con la infraestructura adecuada», explicó Macri.

En este sentido, el proyecto tiene como principal objetivo proteger la identidad de cada barrio, prohibiendo la construcción de edificios que no respeten las características de las zonas residenciales. Las alturas de las edificaciones se ajustarán para priorizar las escalas barriales, resguardando así la esencia de cada área. Además, los grandes desarrollos solo podrán llevarse a cabo en avenidas que cuenten con la infraestructura de servicios adecuada para soportarlos.

Asimismo, la reforma promueve la conservación y revalorización del patrimonio urbano mediante la catalogación definitiva de 4209 inmuebles con valor arquitectónico, que actualmente se encuentran en el catálogo preventivo. Esta medida busca asegurar la protección de edificios históricos y relevantes para la Ciudad, evitando su deterioro o demolición.

Por su parte, el proyecto también impulsa la sustentabilidad urbana y la calidad ambiental del hábitat construido. Se busca contrarrestar los efectos del cambio climático promoviendo construcciones más permeables que favorezcan el ingreso de aire y sol, aumentando así la superficie de los pulmones de las manzanas. Esto se alinea con la necesidad de mejorar la calidad del aire y la temperatura en áreas urbanas densamente pobladas.

Además, se incentiva el desarrollo de centros comerciales barriales, facilitando el acceso de los vecinos a comercios cercanos y fomentando la economía local. En la misma línea, se establece un impulso particular para la zona Sur de la Ciudad, estructurando un sistema de incentivos para el desarrollo de construcciones en estos barrios, buscando equilibrar el crecimiento urbano en toda la Capital.

El Jefe de Gobierno enfatizó la importancia de esta iniciativa: “Esta iniciativa que impulsamos hará que la Ciudad crezca de manera equilibrada y sostenible. Queremos proteger esa identidad que nos distingue y que nos hace sentir orgullosos de vivir en Buenos Aires. Ahora, es el tiempo del poder legislativo de analizar el proyecto, debatirlo y sancionar una nueva ley”. La propuesta llega a la Legislatura tras un exhaustivo proceso de consultas y reuniones con vecinos, profesionales, instituciones y legisladores. En total, se llevaron a cabo 30 reuniones con vecinos de distintos barrios de la Ciudad, además de encuentros con consejos y profesionales del sector.

El Código Urbanístico vigente, sancionado en 2018, estableció la necesidad de revisiones periódicas para mantenerlo actualizado. Ahora comienza el proceso de discusión en la Legislatura, que incluye varias etapas:

– Asignación del proyecto a las comisiones correspondientes, como Planeamiento Urbano y Asuntos Constitucionales.

– Realización de reuniones de asesores, diputados y reuniones informativas en las comisiones.

– Tratamiento y votación en sesión de primera lectura.

– Convocatoria a una Audiencia Pública, que se lleva a cabo unos 15 días después de la primera lectura.

– Tratamiento y votación en sesión de segunda lectura para la aprobación final.

En tanto, entre la primera lectura y la audiencia pública no pueden transcurrir más de 60 días, y entre la audiencia y la segunda lectura, no más de 90 días, según el reglamento vigente. Este cronograma podría prorrogarse por resolución si fuese necesario.

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