Se debe a la crisis producida por la pandemia del coronavirus, y en el año de su 70 aniversario podría dejar de funcionar uno de los bares notables de la Ciudad. “No sabemos cuánto más vamos a poder resistir”.
El bar ubicado en la esquina de Avenida Quintana y Roberto Ortiz, convertido en un emblema del barrio porteño de Recoleta y en un ícono cultural de la Ciudad de Buenos Aires se enfrenta hoy a un riesgo de cierre definitivo, en su 70 aniversario. Es por la pandemia del coronavirus, la cuarentena y la inactividad económica prolongada conformaron una amenaza real para el futuro del establecimiento. Por su parte, el dueño pide al gobierno un plan de acompañamiento económico
Desde que comenzó la cuarentena obligatoria por el Covid 19 el 20 de marzo, tuvieron que cerrar sus puertas al público, y ahora, de los 54 empleados que tenía antes de la pandemia sólo tiene 10 trabajadores. Lo explicaba de esta manera el español Carlos Gutiérrez García, dueño de la confitería “De los 54 empleados que tenemos en el establecimiento, sólo están trabajando diez. Y lo que ingresa por el delivery apenas representa entre el 5 y el 8 por ciento de nuestra facturación mensual. Ni siquiera nos alcanza para poder pagar los servicios fijos”.
Gutiérrez García manifestó “estamos extremadamente complicados. El mes de marzo lo pudimos pagar al completo, pero ya los meses de abril y mayo, los empleados recibieron un 75% de su sueldo. No sabemos cuánto más podremos resistir así. Nosotros mantenemos la esperanza, pero cada vez nos va quedando menos de ella”. Por el momento, solo puede funcionar realizando pedidos para llevar y delivery, en el horario de 11 a 21 horas, y cierra los lunes.
A su vez, el dueño de La Biela, agregó que “Las medidas que están tomando el Gobierno Nacional y el de la Ciudad respecto a la enfermedad están bien. No se puede acelerar nada. Pero sí le exijo al Gobierno Nacional que diseñe un plan para ayudar a las empresas ante este contexto. No sólo para acompañar este momento de la cuarentena sino también para planificar una estrategia de cara a cuando se dé la reapertura”.
En un análisis de la realidad contextual nacional, el español remarcó que “cuando volvamos a abrir, la mayoría de la gente no va a tener dinero como para ir a un bar, con lo cual nuestros ingresos seguirán siendo mínimos. Y ni hablar de lo que respecta al turismo”.
Otro de los problemas que observa González Gutiérrez, es que un porcentaje de los que visitaban el establecimiento eran turistas “en nuestro bar, el 60% de los clientes eran turistas. Yo veo casos como el de Madrid, que durante el confinamiento el Estado pagó el 75% de los salarios y, una vez que empezó la reapertura, se comprometió a mantener el pago del 50% al menos hasta diciembre. Yo sé que aquí no hay semejante espalda económica como allí, pero algún plan de apoyo tiene que diseñar”.
Cabe recordar que La Biela abrió sus puertas en el año 1950, con un nombre particularmente automovilístico, que estaba en auge en ese entonces, por lo que la confitería terminó siendo un lugar de encuentro para los fanáticos de esa actividad. En este sentido, su título original era “La Biela Fundida”, que es una pieza importante del motor de un automóvil.