El Gobierno porteño lanzó un material informativo que busca orientar a familias, docentes y jóvenes frente a los riesgos del entorno digital, con el foco puesto en la detección temprana y la denuncia del grooming.
En una acción conjunta entre los Ministerios de Seguridad y Justicia, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires presentó la “Guía de Prevención sobre Abuso Sexual en Línea”, un recurso fundamental orientado a brindar herramientas concretas para reconocer, prevenir y actuar frente a situaciones de grooming y otras formas de abuso en entornos digitales. La presentación oficial tuvo lugar este lunes en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, con la presencia de autoridades, especialistas y referentes en la materia.
La jornada contó con la participación de Ruth Landerreche, subsecretaria de Relaciones con la Comunidad y Atención a la Víctima; Adrián Patricio Grassi, subsecretario de Asuntos Judiciales del Ministerio de Justicia; y Jorge Ponce, responsable del Observatorio Metropolitano del Instituto Superior de Seguridad Pública. Junto a ellos, se sumó un panel integrado por profesionales del ámbito jurídico, psicológico y policial, con el objetivo de profundizar sobre la gravedad del grooming y los mecanismos actuales para combatirlo.
Durante la presentación, Landerreche subrayó la necesidad de llegar con información clara a quienes conviven a diario con niños, niñas y adolescentes: “Este es un tema que nos preocupa a todos, el año pasado hicimos un Congreso al respecto y nos pareció fundamental dejar un documento escrito para que padres, madres y maestros puedan de forma clara cómo prevenir este flagelo. Esta Guía está online y la vamos a distribuir en colegios y reuniones de vecinos para que la sociedad la tenga a disposición para saber cómo denunciar y abordar los casos de Grooming”.
En este sentido, se explicó que el grooming constituye un delito tipificado por el artículo 131 del Código Penal de la Nación, cuya pena puede ir de seis meses a cuatro años de prisión. El mismo se concreta cuando un adulto contacta a menores a través de plataformas digitales con intenciones sexuales, incluso si no se llega a materializar un encuentro físico. Cualquier intento en esa dirección ya configura el delito.
A su vez, el documento elaborado ofrece una serie de indicaciones concretas para identificar comportamientos sospechosos, entre ellos, el cambio abrupto de hábitos, el aislamiento social o el incremento en el uso de dispositivos. También se contemplan señales más sutiles, como la modificación en el estado de ánimo, la resistencia al diálogo o la tendencia a ocultar información sobre las interacciones en línea.
Por su parte, Jorge Ponce destacó la importancia de la educación y la conciencia colectiva como herramientas preventivas: “Es una herramienta que además del Grooming incluye al delito de abuso sexual infantil, por eso es importante que todos nos capacitemos al respecto para saber cómo abordar esta problemática”. Y agregó: “Muchas veces los niños y niñas piden ayuda de una forma no verbal y es importante aprender a leer esos comportamientos”.
Asimismo, la guía brinda recomendaciones dirigidas especialmente a niños, niñas y adolescentes, como evitar compartir datos personales en redes, rechazar solicitudes de desconocidos, no publicar fotos íntimas ni acceder a sitios no verificados. En la misma línea, se insiste en el acompañamiento activo de adultos responsables, promoviendo la supervisión en el uso de tecnología y el diálogo constante sobre los riesgos digitales.
Además, se proponen medidas como el uso de herramientas de control parental, la fijación de horarios para el uso de dispositivos y la enseñanza sobre los peligros del entorno virtual. De tal modo, se apunta a construir un entorno de confianza donde la víctima pueda expresarse sin temor a represalias o estigmatización.
La guía también establece un protocolo de acción frente a casos concretos: cortar la comunicación con el agresor, conservar las pruebas (como capturas de pantalla o mensajes), cambiar las contraseñas y, sobre todo, realizar la denuncia correspondiente. En este aspecto, se detallaron los distintos canales habilitados tanto a nivel nacional como dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Las personas que sufran o presencien situaciones de grooming pueden comunicarse con la línea 911, o con el 102 y 137, que brindan atención especializada. En el ámbito porteño, también se encuentra disponible la línea 0800-33-FISCAL (347225), así como el correo electrónico denuncias@fiscalias.gob.ar. De manera presencial, pueden dirigirse a Bartolomé Mitre 1735, piso 3, o a la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N°17 ubicada en Beruti 3345, donde también se puede consultar por vía telefónica.
Entre los especialistas que participaron del evento se destacaron figuras como Hernán Navarro, fundador de las ONG “Grooming Argentina” y “Grooming LATAM”; Baltasar Satriano, miembro de la Superintendencia de Lucha contra el Cibercrimen de la Policía de la Ciudad; María José Villalba, psicóloga de la Dirección General de Asistencia a la Víctima; y Natalia Marcela Molina, team leader del Digital Project del Observatorio de Cibercrimen y Evidencia Digital en Investigaciones Criminales, entre otras autoridades.