Comienzan las tareas para restaurar su patrimonio escultórico
Por primera vez, este espacio tradicional de la Ciudad de Buenos Aires, pleno de obras de arte, que son visitadas tanto por compatriotas como por el turismo, dispone de un área propia destinada a los trabajos de restauración, los que estarán a cargo del profesional de la especialidad, Miguel Crespo, quien se destaca en la preservación de obras patrimoniales que se encuentran instaladas al aire libre.
Junto a un equipo experimentado, la iniciativa, sin duda pionera, se propone marcar tendencia, capaz de ser replicada en otros campos santos de nuestro país y del mundo.
Al respecto, Miguel Crespo-quien dedicó varios años a estudiar sobre la realidad de piezas de arte exhibidas a la intemperie manifestó: “La materialidad que hoy vemos en este espacio intramuros fue creada en un momento muy importante dentro del arte argentino, el de nuestros primeros escultores…En esas décadas se creó el Museo Nacional de Bellas Artes y las firmas que están en el Cementerio, están también en el Museo”.
Sobre el tema, la Secretaria de Atención Ciudadana y Gestión Comunal del Gobierno Porteño– Organismo del que depende la Dirección General de Cementerios de CABA–Julia Domeniconi, señaló: “Contar con un equipo de restauración propio tiene una importancia fundamental para preservar el patrimonio escultórico que tiene el Cementerio, nuestro deber es protegerlo para las generaciones futuras…Año tras año notamos un incremento constante de visitas, eso demandó de parte de la Ciudad un plan que nos permita poner en valor todo su patrimonio como elemento central de su atractivo internacional”.
Por su parte, la Gerenta Operativa del Cementerio, Sonia del Papa Ferraro, expresó: “El patrimonio de Recoleta va más allá de los monumentos y la arquitectura, hay que cuidar los solados, porque es un sitio muy antiguo, las cañerías, los subsuelos o los efectos del follaje que crece en determinadas zonas, la forma en que ceden los muros con el tiempo por el peso, los factores climatológicos y hasta influye la ubicación del Cementerio en medio de esta Ciudad…No es lo mismo el deterioro de monumentos sobre la calle Junín, que no tiene tránsito, a los situados sobre Azcuénaga, donde se verán los rostros y cuerpos de las esculturas ennegrecidos producto del tránsito”.
Manos en acción
El área de restauración del Cementerio de La Recoleta tiene por objetivos fundamentales preservar y recuperar los sepulcros históricos nacionales.
De las cinco mil bóvedas, noventa cuentan con esta calificación. Se estima que hasta el momento se ha producido la intervención en un ochenta por ciento del total.
Entre las acciones más recientes, sobresalen las vinculadas con el conjunto sepultural donde descansa Mariquita Sánchez de Thompson-1786-1868-, se trata de una obra muy antigua creada en mármol blanco con esculturas.
Asimismo ya fueron recuperadas las bóvedas de Domingo Faustino Sarmiento-1811-1888-, Juan Bautista Alberdi-1810-1884-, Dominguito Fidel Sarmiento-hijo adoptivo del prócer 1845-1866-, Martín Rodríguez-creador del Cementerio de la Recoleta, 1771-1845- y, entre otras, la del Nobel de Química Federico Leloir-1906-1987-.
Cabe mencionar que el equipo trabaja por núcleos, precisamente en los lugares donde están localizados numerosos monumentos juntos o dentro de unidades conceptuales. La finalidad es garantizar una percepción del patrimonio de la obra en su entorno y formando parte de un plan global.
Por último mencionar que varios de los más destacados mausoleos, piezas sepulturales y escultóricas del Cementerio de la Recoleta-Junín 1760-, son creaciones artísticas y arquitectónicas llevadas a cabo entre 1880 y 1930 por escultores nacionales de la trascendencia de Lola Mora, Lucio Correa Morales, Troiano Troiani, Alfredo Bigatti, Antonio Pujía, y del exterior, del nivel de Jules-Félix Coutan o Ettore Ximenes, entre otros.