La institución atraviesa una grave crisis institucional a 15 días de la renuncia de Moretti, mientras las deudas se acumulan y la AFA interviene en busca de una salida.
San Lorenzo de Almagro, uno de los clubes más grandes del fútbol argentino, atraviesa una crisis institucional sin precedentes. Si bien el equipo de fútbol, bajo la conducción de Miguel Ángel Russo, sigue adelante con su clasificación a los octavos de final del Torneo Apertura, el club vive días de incertidumbre. Desde el escándalo generado por la filtración de un video en el que se ve al presidente Marcelo Moretti recibiendo 25 mil dólares en efectivo, presuntamente para fichar a un juvenil de las Divisiones Inferiores, la situación se ha tornado insostenible.
El video, que fue publicado el 21 de abril, provocó una inmediata crisis de confianza dentro de la dirigencia. A raíz de ello, Moretti pidió una licencia por 60 días, pero su solicitud aún no ha sido formalizada ni aceptada por la Comisión Directiva. Por su parte, la oposición exige su renuncia inmediata, lo que sigue sin resolverse. Así, el club lleva más de dos semanas sin un presidente en funciones y con la conducción política en manos de un Comité Ejecutivo que aún no alcanza consensos.
Ante esta grave situación, la Comisión Directiva solicitó la intervención de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), y el pasado lunes se llevó a cabo una reunión clave en el Predio de Ezeiza entre las autoridades de la AFA y representantes del oficialismo de San Lorenzo. En ese encuentro, encabezado por Claudio “Chiqui” Tapia, se instó a los directivos del club a resolver la situación de manera urgente. Tapia subrayó que “el club no puede seguir así” y que es crucial tomar decisiones rápidas para evitar un mayor deterioro institucional.
Lo más insólito de la reunión fue la inesperada presencia de Marcelo Moretti, quien hasta entonces se había mantenido alejado de la escena pública tras el escándalo. Su aparición en Ezeiza dejó entrever que la crisis de liderazgo dentro del club podría tener un desenlace incierto. En esa misma reunión, el vocal Julio Lopardo aprovechó la ocasión para disculparse con Tapia por sus comentarios del año anterior, cuando criticó duramente la gestión de la AFA y su trato hacia San Lorenzo.
En cuanto a la dirección del club, se evaluaron varias opciones para reemplazar a Moretti, pero se descartó la posibilidad de que el tesorero Leandro Goroyesky asuma la presidencia, debido a la falta de consenso interno. Sin embargo, comenzó a tomar fuerza el nombre de Andrés Terzano, vicepresidente segundo en la lista de Moretti, quien podría formar un binomio con Lopardo para asumir el control del club mientras Moretti continúa su licencia. Terzano, quien tiene una formación en coaching ontológico y una amplia experiencia en la gestión de peñas y proyectos sociales, se presenta como una opción para poner orden en la institución.
La crisis económica del club también ha sido otro factor agravante. En este momento, San Lorenzo debe tres meses de sueldos a los jugadores (febrero, marzo y abril), y hay problemas para garantizar la alimentación de los juveniles, quienes en muchos casos dependen de la solidaridad de los jugadores más grandes o de donaciones externas para cubrir sus necesidades básicas. Además, el club se enfrenta a deudas con los empleados de UTEDYC y se encuentra con cuatro inhibiciones en la FIFA que le impiden incorporar nuevos jugadores en el próximo mercado de pases.
El jueves 7 de mayo, la Comisión Directiva de San Lorenzo tiene programada una reunión clave en la que se analizará la licencia solicitada por Moretti y otras posibles renuncias de miembros de la dirigencia. En caso de que Moretti no vuelva a su cargo, el artículo 65 del estatuto del club establece que el vicepresidente primero debería asumir la presidencia, o en su defecto, el vicepresidente segundo. Si no se alcanza un consenso, la situación podría derivar en una intervención por parte de la Inspección General de Justicia (IGJ), lo que pondría al club bajo el control de una figura externa a la dirigencia.
El futuro de San Lorenzo está en juego, y la posibilidad de convocar a elecciones anticipadas también está sobre la mesa. Sin embargo, para que ello se concrete, el estatuto del club establece que solo se pueden llamar a elecciones en caso de que el club quede acéfalo, es decir, sin autoridades que lo dirijan. Por lo tanto, el clima de tensión sigue siendo alto, y la resolución de la crisis dirigencial parece lejana.
A pesar de la turbulencia interna, el equipo de fútbol de San Lorenzo se prepara para enfrentar a Tigre este sábado a las 14 horas en el Nuevo Gasómetro, en el marco de los octavos de final del Torneo Apertura. En su último encuentro, contra Rosario Central, los hinchas volvieron a exigir elecciones anticipadas, lo que deja claro que la crisis institucional se ha trasladado a las tribunas. Sin embargo, las autoridades parecen optar por un camino más complicado para resolver el conflicto, mientras la incertidumbre sobre el futuro de la conducción de la institución se mantiene.