Cómo prevenir que los chicos caigan en la trampa de las apuestas online 

La ludopatía infantil, impulsada por las apuestas online, crece a pasos agigantados en el territorio porteño. Aunque está prohibido para menores de 18 años, este trastorno afecta a cada vez más niños y adolescentes. Descubrí cómo reconocer los síntomas y qué medidas tomar para proteger a los más jóvenes.

La ludopatía, también conocida como juego patológico, es un trastorno cada vez más común entre los jóvenes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Este trastorno se caracteriza por una conducta de juego persistente y recurrente, impulsada por la búsqueda constante de gratificación inmediata. Las apuestas online, particularmente en plataformas virtuales diseñadas para ser sumamente adictivas, se han convertido en una de las principales fuentes de este fenómeno en el territorio porteño. A pesar de que, según las leyes nacionales, está prohibida la participación de menores de 18 años en actividades de apuestas online, casinos y bingos, la realidad es que cada vez más niños y adolescentes se ven afectados por esta problemática.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el juego patológico como un trastorno caracterizado por episodios frecuentes y reiterados de participación en juegos de apuestas, los cuales terminan por dominar la vida de la persona afectada, afectando profundamente sus valores, relaciones familiares y sociales, así como su desarrollo personal y material. En este sentido, la Asociación Americana de Psiquiatría ha ubicado la ludopatía dentro del espectro de las adicciones, debido a las similitudes en la expresión clínica y en el tratamiento que requieren las personas que padecen este trastorno.

A su vez, la ludopatía infantil es aún más preocupante debido a la vulnerabilidad de los niños, niñas y adolescentes. En plena etapa de desarrollo emocional y cognitivo, los más jóvenes pueden quedar atrapados rápidamente por las dinámicas de las apuestas online. Las plataformas virtuales de apuestas están diseñadas para estudiar los comportamientos de los usuarios y adaptarse de manera tal que fomenten una mayor adicción, lo que hace aún más difícil resistir la tentación de continuar jugando.

De tal modo, la ludopatía infantil no solo se manifiesta en el uso excesivo de los medios digitales, sino que también afecta el comportamiento de los niños y adolescentes en su vida diaria. Entre los síntomas más comunes se encuentran el pedido frecuente de dinero a familiares y amigos, mentiras sobre el destino que se les dará a esas sumas de dinero, irritación y ansiedad al ser interrumpidos mientras usan dispositivos digitales, y una notoria falta de interés en actividades que anteriormente disfrutaban, como la escuela o encuentros sociales.

Además, es fundamental señalar que los menores se vuelven más vulnerables a la ludopatía cuando tienen mayor acceso a los juegos de azar en línea. Factores como la presión social, la influencia de amigos y familiares que ya practican el juego, la búsqueda de emociones intensas o la necesidad de escapar de problemas personales o familiares contribuyen a la prevalencia del trastorno. En este contexto, la falta de educación y conciencia sobre los riesgos del juego en línea agrava aún más la situación.

En tanto, desde el Ministerio de Educación y organismos de salud pública de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se hace hincapié en la importancia de generar conciencia sobre esta problemática, tanto en los adultos responsables como en los jóvenes. Para ello, es fundamental adoptar estrategias preventivas que contribuyan a reducir la exposición de los menores a los riesgos asociados con las apuestas online.

Ante este escenario, los adultos responsables deben tomar un rol activo en la prevención de la ludopatía infantil. Algunas de las principales recomendaciones incluyen educar a los niños y adolescentes sobre los peligros del juego, promover actividades recreativas y saludables que no involucren el uso de plataformas virtuales, y establecer límites claros y consistentes sobre el uso del dinero y el tiempo libre.

Asimismo, es fundamental monitorear el uso de internet y los dispositivos móviles, con el fin de evitar que los menores accedan a sitios de apuestas online. En este sentido, el uso de controles parentales y otras herramientas de monitoreo puede ser clave para garantizar la seguridad de los más jóvenes en el mundo digital.

Por su parte, si se sospecha que un adolescente está desarrollando una adicción al juego, es crucial buscar ayuda profesional lo antes posible. Existen diversas líneas de asistencia, como la línea 102, disponible las 24 horas del día, los 365 días del año, donde los adultos pueden obtener asesoramiento y orientación sobre cómo proceder. La intervención temprana es esencial para prevenir que este trastorno se agrave y afecte aún más el desarrollo de los menores.

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