El organismo recordó que cada niño y adolescente tiene derecho a desarrollarse en un entorno familiar, ya sea junto a su familia de origen fortalecida, mediante la adopción o con referentes afectivos que garanticen cuidado y acompañamiento.
El Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires subrayó la relevancia de garantizar que la infancia y la adolescencia se desarrollen en un hogar. La institución remarcó que «toda niña, niño y adolescente tiene derecho a crecer en un entorno familiar, ya sea con su familia de origen fortalecida o, cuando esto no es posible, a través de la adopción o de referentes afectivos que garanticen cuidado y acompañamiento».
El derecho a vivir en familia es considerado un pilar esencial para el desarrollo integral de las nuevas generaciones. La familia representa un espacio donde se construyen lazos, se transmiten valores y se ofrece contención emocional. Sin embargo, todavía hay niñas, niños y adolescentes que permanecen en hogares convivenciales a la espera de encontrar una familia adoptiva o de establecer un vínculo con referentes que los acompañen en su camino de crecimiento.
El organismo porteño trabaja en dos líneas complementarias. Por un lado, busca fortalecer a las familias de origen para que puedan sostener sus responsabilidades de crianza, evitando separaciones innecesarias. Por otro, acompaña a quienes no pueden regresar con sus familias, impulsando los procesos de adopción y fomentando la figura de referentes afectivos como una alternativa valiosa. En este sentido, se apunta a que cada niña y niño cuente con un marco de afecto y cuidado, fundamental para su desarrollo emocional y social.
La adopción y el acompañamiento afectivo se presentan como herramientas concretas que permiten a quienes viven en hogares convivenciales tener la posibilidad de construir un futuro con proyectos compartidos. Desde el Consejo destacan la importancia de la sensibilización social, invitando a que más personas y familias se comprometan a brindar amor, estabilidad y contención. Esta apertura se traduce en oportunidades para que adolescentes que hoy atraviesan su vida institucionalizada encuentren un espacio de referencia afectiva y de pertenencia.
El desafío central es garantizar que ninguna niña, niño o adolescente crezca sin el calor y la protección de un entorno familiar. La meta es evitar trayectorias de soledad, promoviendo en cambio experiencias de inclusión y acompañamiento. En la misma línea, se destacan las Convocatorias Públicas que realiza el Consejo para la búsqueda de adoptantes y referentes, así como la difusión de programas que promueven el acogimiento familiar.
El Acogimiento Familiar es una propuesta que permite que niñas y niños que no pueden permanecer temporalmente con sus familias de origen encuentren un hogar provisorio donde recibir afecto, contención y cuidados mientras se define su situación definitiva. Se trata de un programa que busca reducir la institucionalización y ofrecer alternativas más cálidas y cercanas al modelo familiar.
La invitación del Consejo está dirigida tanto a quienes quieran conocer más sobre la adopción como a aquellas personas que deseen acompañar a un niño o adolescente desde la figura del referente afectivo. En todos los casos, el propósito es garantizar un presente y un futuro donde los derechos fundamentales se cumplan y donde cada etapa del crecimiento esté marcada por la compañía y el cuidado de un entorno que sostenga y abrace.
El mensaje, entonces, es claro: los niños y adolescentes tienen derecho a vivir en familia, y la Ciudad, a través de sus programas y políticas, busca generar las condiciones para que ese derecho se haga realidad.