El odio sólo destruye
Sobre el tema, el creador del popular y querido “felino argentino con vida propia”, el reconocido dibujante e historietista, Nik, precisó: “Me gustaría que la estatua de Gaturro se convirtiera en un lugar de encuentro, donde los chicos puedan pintar la escultura y poner ahí mensajes lindos…Con el tiempo es una forma de parar el vandalismo, las personas que lleguen para hacer daño van a encontrarse con la estatua pintada de linda manera…Son muchos más los que quieren poner cosas lindas que los que quieren destruir”.
Luego de innumerables ataques a la escultura del famoso personaje, que también trascendió las fronteras de nuestro país, las autoridades porteñas decidieron el retiro de la obra del icónico Paseo de la Historieta de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La mecánica de la agresión implementada, se llevó a cabo de la siguiente manera: como ciertos participantes de redes sociales parecieran respaldar el vandalismo a la estatua del Gato más famoso de la República Argentina, en cada oportunidad en que la obra fue restaurada y lista para aparecer en la vía pública, padeció una serie de escraches…
En tanto, en otro tramo de las declaraciones compartidas, Nik, comentó: “Gaturro” es un personaje querido y buscado por los chicos, las madres y los colegios para que los niños empiecen a leer…Y también lo es para los que quieren hacer daño, que son menos pero más ruidosos y saben cómo provocar…La grieta a veces termina ensuciando un montón de cosas que están bien y son productivas…”Gaturro”.
Un poco de la historia reciente
La estatua del icónico Gato compartía su merecido lugar junto a Mafalda, entre otros
entrañables personajes, en el Paseo de la Historieta. Se trata de un espacio que invita a
realizar un recorrido por una serie de esculturas y murales vinculados a las creaciones más
importantes del universo del humor gráfico de nuestro país.
La escultura de Gaturro fue emplazada en 2013, y fue elaborada por Brian Bruhn y Raúl Piccolotto.
A 40 Años de la Democracia en la Argentina, las permanentes vandalizaciones a la estatua de Gaturro, es una afrenta a la libertad de expresión y a la convivencia de todos los porteños, de los argentinos en su conjunto.
Es de esperar que se tomen las medidas correspondientes y que la escultura vuelva a su lugar dentro del querido y apreciado Paseo de la Historieta.