Ante la propagación de epidemias de dengue, fiebre Chikungunya y encefalomielitis equina en Argentina, expertos del Conicet señalan la importancia de usar repelentes naturales. Conoce las claves para su empleo y las plantas más efectivas.
En un contexto de creciente preocupación por la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos en Argentina, se vuelve crucial adoptar medidas de protección eficaces. Especialistas del Conicet destacan la utilidad de repelentes naturales como alternativa a los sintéticos, brindando opciones seguras ante el riesgo de contagio de dengue, fiebre Chikungunya y encefalomielitis equina del Oeste.
El virus del dengue, la fiebre Chikungunya y la encefalomielitis equina del Oeste, aunque distintos, comparten la vía de transmisión: mosquitos infectados que pican a las personas. En Argentina, se registran brotes epidémicos de estas enfermedades, subrayando la importancia de eliminar criaderos de mosquitos y emplear repelentes como medidas clave de autoprotección.
La opción tradicional de repelentes sintéticos, autorizados por la ANMAT, es conocida. Sin embargo, investigadores del Conicet señalan la viabilidad de repelentes naturales a base de citronela, menta, tomillo, lavanda, melissa, albahaca y ruda. La Dra. Laura Harburguer advierte sobre la duración limitada de estos productos naturales, especialmente la citronela, cuyo efecto protector se reduce a 40 minutos en comparación con los sintéticos.
«El desafío de los repelentes naturales es incluir activos como la menta, pero también inertes para garantizar durabilidad. Sin embargo, estos inertes pueden tener efectos adversos, como alergias con el uso frecuente», explica Harburguer. La elaboración casera implica mezclar plantas con alcohol, pero se advierte sobre posibles efectos tóxicos del alcohol.
La Dra. Raquel Gleiser, de la Universidad Nacional de Córdoba y el Conicet, destaca propiedades repelentes de citronela, eucalipto, lavanda, canela, tomillo y clavo de olor. «La eficiencia de los extractos depende de su preparación, y la duración del efecto es variable», señala.
Eucalipto:
El aceite de eucalipto, aprobado por los CDC de EE. UU., se destaca por su eficacia. Una mezcla con limón demostró más del 95% de protección contra mosquitos durante 3 horas. La preparación casera incluye 1 parte de aceite de eucalipto de limón y 10 partes de aceite de girasol o hamamelis.
Citronela:
Investigadores del Conicet y la Universidad Nacional de Tucumán desarrollaron un repelente basado en citronela y Lemon Grass, proporcionando protección contra el mosquito transmisor del dengue durante tres horas.
Lavanda:
Flores de lavanda machacadas o aceite de lavanda actúan como repelentes. Además de proteger contra mosquitos, la lavanda posee propiedades analgésicas, antifúngicas y antisépticas.
Aceite de canela:
Según la Sociedad Estadounidense de Química, el aceite de canela es prometedor para repeler y matar huevos y adultos de mosquitos. Se prepara hirviendo canela y mezclándola con un poco de aceite para bebés.
Tomillo:
En Brasil, se desarrolla un repelente basado en aceite de tomillo, demostrando eficacia contra larvas de Aedes aegypti. Una infusión casera combina 4 gotas de aceite de tomillo por cada cucharadita de aceite base.
Clavo de olor:
Científicos estadounidenses respaldan el aceite de clavo con eugenol como eficaz repelente, ofreciendo más de 90 minutos de protección contra mosquitos al 10% de concentración.
Ante la urgencia de protegerse contra las enfermedades transmitidas por mosquitos, la elección entre repelentes sintéticos y naturales se vuelve crucial. Aunque los naturales presentan desafíos, su efectividad y opciones de preparación casera ofrecen alternativas valiosas. La prevención, mediante la eliminación de criaderos y el uso adecuado de repelentes, se erige como la clave para combatir epidemias y garantizar la salud pública en Argentina.