La Ciudad realizó una nueva capacitación en seguridad alimentaria

La cuarta capacitación del Plan de Carnicerías en 2024 reunió a 45 trabajadores de distintos comercios de la Ciudad de Buenos Aires, brindándoles herramientas para mejorar la manipulación de carnes y reducir riesgos sanitarios.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires refuerza sus políticas de seguridad alimentaria mediante el Plan de Carnicerías, gestionado por la Dirección General de Higiene y Seguridad Alimentaria (DGHySA). El lunes 9 de septiembre de 2024, 45 participantes de diferentes carnicerías asistieron a la cuarta capacitación del año, donde tuvieron la oportunidad de rendir el examen que otorga el carnet de manipuladores de alimentos. Este programa, que se implementa desde hace varios años, apunta a garantizar la calidad de los productos cárnicos que se comercializan en los establecimientos del territorio porteño, promoviendo la prevención de enfermedades transmitidas por alimentos contaminados.

El Plan de Carnicerías es parte del Plan de Monitoreo de Alimentos de la Ciudad y tiene como objetivo principal determinar la aptitud sanitaria de la carne que se vende en los comercios. A través de la capacitación y el monitoreo constante, se busca minimizar los riesgos de contaminación y, de esta manera, proteger tanto a los consumidores como al personal que trabaja en el sector.

En este sentido, el lunes 9 de septiembre se llevó a cabo una nueva jornada de capacitación, en la cual participaron encargados, propietarios y empleados de carnicerías de distintas zonas de CABA. Durante la jornada, los asistentes recibieron formación especializada sobre la manipulación segura de carnes, lo que les permite evitar posibles errores que podrían derivar en la transmisión de enfermedades a través de alimentos mal conservados o procesados.

Además, esta capacitación ofrece la posibilidad de obtener el carnet de manipuladores de alimentos, un requisito obligatorio para todos aquellos que trabajen en contacto directo con alimentos en la Ciudad. Este carnet certifica que los trabajadores poseen los conocimientos necesarios para manipular los productos cárnicos de forma segura y respetuosa con las normativas vigentes en cuanto a higiene.

El proceso de implementación del Plan de Carnicerías incluye varias etapas clave para garantizar su efectividad. Como primera medida, se realiza una toma de muestras de carne fresca y picada en el momento, así como de productos empanados como las milanesas. Además, se llevan a cabo hisopados en las picadoras y en las superficies de trabajo, con el objetivo de detectar posibles focos de contaminación.

Asimismo, se completa un Check List personalizado para cada establecimiento, evaluando detalladamente las condiciones sanitarias y las prácticas de manipulación de alimentos. Este proceso permite obtener un panorama claro sobre la situación de cada comercio, lo que facilita la planificación de las etapas posteriores del plan.

Por otro lado, la capacitación del personal es uno de los pilares fundamentales del programa. A través de la Unidad de Coordinación Administrativa (UCA), los participantes reciben formación específica sobre las Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA), aprendiendo cuáles son las principales causas de estas enfermedades y cómo prevenirlas. Además, se les brindan herramientas para aplicar buenas prácticas de manipulación en su trabajo diario, asegurando que los productos que llegan al consumidor cumplan con los estándares de seguridad alimentaria.

Una vez finalizada la primera etapa de capacitación y toma de muestras, el Plan de Carnicerías avanza hacia la fase de inspecciones. Estas visitas de seguimiento se organizan dando prioridad a los establecimientos que hayan presentado resultados adversos en las muestras iniciales o que hayan mostrado deficiencias en sus prácticas de manipulación.

Durante estas inspecciones, se evalúa si los locales han implementado las mejoras necesarias para ajustarse a las normativas de higiene y seguridad. Además, se verifican nuevamente las condiciones sanitarias de los productos cárnicos y del equipamiento utilizado, como las picadoras y las mesadas. En caso de detectar irregularidades, los inspectores brindan recomendaciones para corregirlas y evitar posibles sanciones.

En este sentido, el seguimiento constante que se realiza a las carnicerías que participan del programa es clave para asegurar que las mejoras se mantengan en el tiempo. Esto no solo beneficia a los comercios, que pueden ofrecer productos de mejor calidad, sino que también protege a los consumidores, reduciendo el riesgo de brotes de enfermedades relacionadas con el consumo de carne contaminada.

A lo largo de los años, el Plan de Carnicerías ha logrado generar un impacto positivo en la calidad de los productos cárnicos que se comercializan en la Ciudad. Según los datos recopilados por la DGHySA, las carnicerías que han participado en las capacitaciones han mostrado una disminución significativa en los niveles de riesgo de contaminación cárnica.

16Este avance es el resultado directo de las capacitaciones y el control riguroso que se lleva a cabo en los establecimientos. Los propietarios y empleados de carnicerías han adquirido un mayor conocimiento sobre las buenas prácticas de manipulación de alimentos, lo que se refleja en una mejora constante en la calidad de los productos y en las condiciones sanitarias de los locales.

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