Desde 2008, cada 12 de marzo, a instancias de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, se conmemora a nivel internacional esta jornada tan significativa desde el punto de vista de la salud visual, con el objetivo de informar y de crear conciencia sobre la importancia de detectar precozmente esta patología, para poder evitar, una serie de sesenta enfermedades oculares, todas capaces de provocar la ceguera a partir del desgaste paulatino del nervio óptico.
En la Argentina, el Glaucoma, está considerada la primera causa para la pérdida de la visión en personas mayores de sesenta años. Se trata de una patología crónica, permanente, que si bien no se cura, puede controlarse. Su tratamiento se centra en lograr la disminución de la llamada tensión intra-ocular.
De acuerdo con la evolución de cada paciente, podrá tratarse farmacológicamente, con láser o requerir de una práctica quirúrgica.
¿Cuáles son los factores de riesgo?: la presión ocular elevada, la miopía o hipermetropía, los antecedentes familiares, la utilización prolongada de esteroides, diabetes, migrañas, o problemas circulatorios, etc.
Existen diferentes tipos, por ejemplo, “de ángulo cerrado”, sus síntomas característicos son: visión borrosa de repente, intenso dolor en el ojo y en la cabeza, visión de aureolas alrededor de las luces, náuseas, necesita atención médica urgente.
“De ángulo abierto”, no produce dolores pero en la medida que crezca, se pueden presentar los llamados puntos ciegos en la visión lateral periférica.
“De tensión normal”, se presenta al nacer, el ojo no se desarrolla con normalidad, afecta el campo visual y daña al nervio óptico.
Sobre el tema y su mejor abordaje, el médico especialista Daniel Grigera, señaló: “El problema es que el glaucoma es absolutamente asintomático, la persona no tiene ningún síntoma que lo alerte…Cuando aparecen los síntomas suele ser tarde, y ya se ha perdido una porción significativa de la visión en uno o en ambos ojos…Si el glaucoma se detecta a tiempo rara vez es causa de ceguera”.
Actualmente, se recomienda realizar el control del glaucoma en los exámenes oftalmológicos de todas las edades, a los cuarenta viene muy bien un chequeo, que incluya un seguimiento posterior a los dos, o cuatro años.
Para lograr el diagnóstico adecuado, el profesional interviniente, tendrá en cuenta las evaluaciones y análisis clínicos, cuando estos no sean suficientes, o existan dudas, se requirirán estudios complementarios como la OCT-tomografía de coherencia óptica-, o la HRT-tomografía retinal de Heidelberb-.
Para enfrentar a “este ladrón sigiloso de la visión”, lo mejor es, sin lugar a dudas: ¡LA PREVENCIÓN!